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10
Febrero
2018

Tacuapi Lodge, un lugar para desconectarse y vivir la naturaleza desde el corazón de la selva misionera

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El lodge se encuentra al límite de las 13 mil hectáreas que conforman el Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú, en Aristóbulo del Valle. Es una reserva privada de 50 hectáreas que garantiza la conectividad del bosque en el área del Corredor Verde y llevan adelante un emprendimiento familiar ecoturístico. Especial para aquellos viajeros que buscan desconectarse de la adrenalina cotidiana de la ciudad. “En Tacuapi buscamos transmitir al visitante una forma diferente de conectarse con la naturaleza, una manera de hacer turismo más consciente”, destacó la propietaria del emprendimiento, Alejandra Pautasso.

 

 

Por Patricia Escobar


MISIONES (10/2/2018).- Inmerso en la selva misionera, a solo 160 km de Posadas y, sobre la Ruta Nac. 14, al límite de las 13 mil hectáreas que conforman las áreas naturales del Parque Provincial Salto Encantado del Valle del Cuña Pirú, y a 16 km de la zona urbana de la ciudad de Aristóbulo del Valle, se encuentra el emprendimiento ecoturístico Tacuapi Lodge Hotel de Selva, certificado en Turismo Sostenible por la ONG Internacional Rainforest Alliance.

La propiedad, ubicada estratégicamente en el inicio del Corredor Verde misionero que termina en Puerto Iguazú, garantiza la conectividad de la selva con la reserva privada de unas 50 hectáreas. Un entorno de verdes y miradores únicos en las siete habitaciones que se encuentran en el complejo, ubicadas a diferentes distancias una de otra, al final de cada sendero adentrado en la selva.

El lugar permite al visitante disfrutar de una estadía diferente, fue construido íntegramente en madera que fue recuperada del monte y de restos antiguos de galpones donde se acopiaba tabaco. Con disponibilidad de pocas habitaciones tipo cabañas en madera, para garantizar el descanso y la privacidad del visitante, cada una de ellas es ambientada en forma particular y referenciada con el nombre de alguna planta típica de Misiones y que se encuentran en el lodge: Ambay, Mandioca, Guembé, Banana, Tacuara, Mamón y Mburucuyá.

El buen estado de conservación de los bosques, con ejemplares de flora y fauna de la Selva Paranaense, hace del lugar uno de los sitios más elegidos por los aficionados de fotografía de naturaleza para avistajes de aves o especies arbóreas.

El lugar también ofrece vistas maravillosas de la selva. Y en las habitaciones disponen de aire acondicionado y ventilación, mosquiteros, escritorios, camas grandes, balcón amplio, baño privado con artículos de aseo ecológicos, que hacen al confort de la estadía del visitante. No hay conexión a internet, y la señal de celular puede funcionar mejor en la zona según la línea del servicio, pero eventualmente sin inconvenientes.

La jornada puede ser compartida con un descanso en la piscina del deck o con caminatas por los senderos que permitan a los visitantes escuchar a las aves o el correr del agua del Salto Tacuapi y La Olla, dos de los atractivos para realizar caminatas.

Ver el atardecer en Tacuapi es una postal inolvidable, como también la experiencia de disfrutar de la tranquilidad, hospitalidad y privacidad del lugar, ya que manejan un número reducido de visitantes y esto permite una exclusividad especial en el descanso que uno busca o necesita cuando busca alejarse de la cotidianidad urbana.


El sueño del hotel en la selva

Tacuapi es el nombre conocido de una plantita, una variedad de bambú que se caracteriza por tener una caña fina, sólida y de color verde amarillo. Crece como un manto sobre la selva y se caracteriza por ser muy invasiva. En la antigüedad, los primeros habitantes aborígenes la utilizaban como bombilla para tomar la nueva infusión que se llamaba mate.

Hace ya 12 años, el matrimonio de Alejandra Pautasso y Julio Benítez Chapo adquirieron las 50 hectáreas para destinarla como reserva privada, con 2 hectáreas disponibles para el emprendimiento ecoturístico donde cuentan con la recepción, el restaurante, los senderos que llevan a los lodges, una piscina y sector de jacuzzi, miradores para fotografía de naturaleza, y las cabañas ecológicas.

“La idea es que el visitante encuentre durante su visita un lugar para desconectarse de la rutina urbana y puedan reponer energías para volver a sus actividades cotidianas. Aquí brindamos el servicio de almuerzo y cena, pueden solicitar una dieta especial si requieren, pero la gastronomía se basa en la elaboración casera y nativa, con productos de la tierra de los productores de la zona”, explicó la propietaria durante la visita realizada por una delegación de periodistas americanos, organizas por Rainforest Alliance.

En Tacuapi trabajan en forma directa unas 30 personas, pero hay otros 300 productores rurales en los alrededores de la “Picada 15” -como se lo conoce al lugar donde se encuentran ubicados- que viven del cultivo agrícola (té, yerba, tabaco, mandioca), pero principalmente el área es reconocida a nivel nacional como una cuenta tealera.

“Estamos rodeados de productores taleros, ya que el 90% de la producción de té sale de Salto Encantado. La Argentina es reconocida a nivel mundial por ser la única región de té con cosecha mecanizada”, destaca la propietaria como el valor principal del trabajo de los productores de la zona. “Buscamos siempre revalorizar el trabajo de la chacra, con nuestro emprendimiento turístico colaboramos con la venta de sus productos orgánicos, frutas, verduras, dulces caseros, incluso como actividad incorporamos paseos en carros con bueyes, ya que es parte de la cultura del lugar. Los colonos muestran con orgullo su chacra, su producción, sus costumbres”, relató Alejandra.

Otro recorrido que se puede programar desde Tacuapi es la visita al PP Salto Encantado, o las visitas a establecimientos de productores de yerba mate o té de la zona, como también visitas para a aldeas cercanas para conocer la cultura, tradiciones y artesanías de las comunidades Mbya Guaraní de la zona.

El matrimonio llegó al Misiones después de recorrer el país realizando turismo de aventura. “Siempre tuvimos un fuerte compromiso con el ambiente, tenemos dos hijos que ya están grandes y tienen sus vidas realizadas con actividades en las grandes ciudades. No veníamos de la experiencia del rubro hotelero, somos emprendedores y encontramos en Misiones esta oportunidad que finalmente nos trajo hasta nuestro lugar en el mundo”, explica Alejandra.


Tacuapi y la huella ambiental

Para llevar adelante el proyecto, se encontraron además en el camino con las personas que acompañan la iniciativa con la misma pasión y compromiso. Por un lado, el apoyo del guía José Luis Freiberger, apasionado por la naturaleza, al cuidado de la restauración de la reserva y del vivero.

En su rol de senderista, acompaña a los visitantes y brinda toda la información que requieren. “El tiempo ideal para conocer todo el lugar, poder disfrutarlo y tener un buen descanso, es un mínimo de tres días”; explicó. “Si el objetivo es desconectarse, aquí las personas lo logran”; asegura José Luis.

Las delicias gastronómicas deTacuapí están en las manos de Ramona Ángela “Mónica” Soto y Héctor Luis Drovandi, oriundo de Mar del Plata pero misionero de “corazón” desde hace 7 años.

Así, el equipo se apresta diariamente a recibir a los visitantes, donde en cada conversación los guías transmiten los valores relacionados al cuidado del ambiente, donde incluyen un programa de reforestación de especies nativas y exóticas, como el eucalipto, ya que es una especie forestal que tiene rápido crecimiento y un valor calórico que permite la materia prima futura para generar la leña para combustible para el abastecimiento de generación de calor para todas las instalaciones del lodge.

Otras de las actividades de educación ambiental y como parte de la restauración de áreas degradadas con la que adquirieron la propiedad, es lograr el compromiso de la Huella Ambiental con el planeta.

De forma simbólica, pero despertando el compromiso de cuidado con el ambiente, invitan a los visitantes a sumarse a una actividad de plantar un árbol nativo. “Es una manera de generar conciencia, una oportunidad de dejar su huella ambiental de contribución con el planeta”, sostuvo Alejandra.

Todos los que pasan por Tacuapi quedan en la historia de la restauración de la selva. “Los invitamos a volver a la reserva después que pasen algunos años, todo queda registrado, de manera que puedan corroborar que su compromiso ambiental es un hecho”, relató con entusiasmo la propietaria frente a la adhesión que logran con cada visitante con la propuesta.

La delegación de periodistas americanos que visitó el lugar asumió el compromiso, y en la oportunidad los periodistas de ArgentinaForestal.com (Patricia Escobar) y Folha de San Pablo (Naief Haddad) en forma conjunta plantaron un lapacho blanco, con el compromiso de regresar en pocos años a reencontrarse en la reserva y sostener su compromiso ambiental en el tiempo.

De igual forma, realizaron la actividad los colegas de Página 12 (Sonia Renison), La Nación y Por el País (Damián Damore), el diario El Tiempo de Colombia (Marcela Han Acero) y New York Times (Amanda Arnold), quienes sellaron su compromiso en conjunto con el equipo de comunicación de Rainforest Alliance, que organizaron la visita con la premisa de poner en valor el turismo sostenible que se practica en Misiones.


Valores compartidos

El 2017 fue el Año de la Sostenibilidad, y Tacuapi alcanzó la Certificación de Turismo Sostenible de Rainforest Alliance, integrando la red de once empresas de la provincia, desde hoteles cinco estrellas, lodges y operadores de turismo, como las primeras del país en alcanzar estos estándares y un ejemplo para América Latina. “Estamos sumamente orgullosos de poder colaborar con el cuidado y conservación del medio ambiente”, dijo al momento de la entrega simbólica del certificado que se concretó con la presencia de Saúl Blanco y Milagro Espinoza, de Rainforest Alliance América Latina.

“Es un sueño logrado ser parte de la red de hoteles y lodges que estaban en este proceso. Nos propusimos un desafío que hoy está encaminado de manera positiva. La organización Raiforest Alliance nos ayudó a encauzar el proyecto, y saber que en el futuro este lugar quedará preservado con estos valores, para nuestros hijos y nietos, nos enorgullece”, expreso Alejandra.

“Siempre fuimos comprometidos con el cuidado del ambiente, y este proyecto ecoturístico fue un canal para hacer algo por el presente y el futuro del ambiente en la zona, para que las nuevas generaciones puedan llegar a conocer una parte de la selva misionera y todo el valor ambiental que conforma su ecosistema”, dijo la propietaria.

En general, entre sus prácticas ya tenían incorporado el cuidado tanto en el uso eficiente del agua, del ahorro de energía, de un programa de recolección de residuos con separación y reciclaje. “La reserva no está cerca de los centros urbanos, lo que hace todo mas difícil de gestionar. Los servicios eran mucho más escasos cuando llegamos. Con el tiempo, fuimos logrando mejoras, como bajar la luz eléctrica de la red provincial y contar con un generador propio de energía para cuando se necesita. Pero logramos que bajen la luz para nosotros, pero que llegue además para toda esta zona. Los vecinos fueron nuestros colaboradores desde el inicio, de alguna manera están vinculados con nuestro emprendimiento. En todos los servicios que brindamos trabajan personas del lugar, reciben capacitación en gastronomía, servicio de mozos, conocimientos de la ecología, sobre el avistaje de aves. Es decir, siempre traemos profesionales y organizamos capacitaciones en terreno, de manera de ir formando recursos humanos especializados o con el mayor conocimiento ambiental posible”, detalló.

Otro valor que genera el emprendimiento es la visualización que pueden dar a la cultura y artesanías de las comunidades Myá Guaraní de las aldeas de la zona. “Tienen una cultura muy diferente, pero el ecoturismo se les presenta como una alternativa para dar a conocer sus costumbres y viven de lo que venden de sus artesanías a los turistas. Para visitarlos, siempre deben consultar antes los turistas, ya que se debe pedir permisos para llegar a su comunidad, pedir autorización para hacer fotos, ya que no están acostumbrados o no a todos les gusta hacerlo. Muestran sus artesanías para que los turistas compren, y a su vez que conozcan de sus costumbres y tradiciones. Es un sentimiento de pertenencia de su cultura”, explicó Alejandra como recomendación para los visitantes que llegan a la zona.

Finalmente, concluyó -al definir su emprendimiento- que “lo que buscamos es lograr transmitir una forma de vida diferente, y una manera de hacer turismo más consciente” expresó la entusiasta emprendedora.

 

 

 

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