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23
Octubre
2015

Biorrefinería, una alternativa para mejorar el aprovechamiento de la madera

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Investigadores de Misiones trabajan en la sustentabilidad de los recursos forestales. Desde vainillina hasta nanopartículas, buscan obtener diversos productos tras el procesamiento de la celulosa. Actualmente, el Programa de Celulosa y Papel (PROCYP) del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET–UNaM), es uno de los únicos en Argentina que está orientado a esta rama de la investigación de la industria forestal. María Cristina Area, investigadora independiente del CONICET y vicedirectora del IMAM, es una de las precursoras en la investigación en la materia.

Fuente: Conicet

Biorrefinería, una alternativa para mejorar el aprovechamiento de la maderaBUENOS AIRES (22/10/2015).- Desde 1996 un grupo de científicos de la provincia de Misiones trabaja en la obtención y el aprovechamiento de los subproductos derivados de la madera a través de la biorrefinería. Actualmente, el Programa de Celulosa y Papel (PROCYP) del Instituto de Materiales de Misiones (IMAM, CONICET–UNaM), es uno de los únicos en Argentina que está orientado a esta rama de la investigación de la industria forestal.

 

A través de la biorrefinería se obtienen productos intermedios de síntesis, denominados bloques de construcción. Estos materiales sirven para elaborar otros productos que son muy valiosos y que pueden ser utilizados como reemplazo de los derivados del petróleo.

 

María Cristina Area, investigadora independiente del CONICET y vicedirectora del IMAM, es una de las precursoras en la investigación en la materia. “Nuestra visión siempre fue integrada en lo que refiere al recurso fibroso. Entendemos que no sólo se debe trabajar en la obtención del papel, ya que la parte de la madera que se disuelve con una solución o con un licor de cocción se puede aprovechar para obtener productos valiosos”, explica la investigadora, quien es Ingeniera química egresada de la Universidad de La Plata, Magíster en celulosa y papel y Doctora en ingeniería papelera de la Universidad de Quebec, Canadá.

 

Area explica que, durante mucho tiempo, los subproductos derivados de la madera se consideraron residuos. “Resulta que ahí hay polímeros naturales derivados de la madera que son muy valiosos y pueden aprovecharse”, resaltó.

 

Misiones fue la primera provincia en la que se empezó a avanzar en materia de investigación de biorrefinería de la madera a nivel nacional y actualmente, el equipo del IMAM sigue trabajando en la obtención de subproductos derivados de la industria forestal. “La mayoría de los investigadores trabaja en el aprovechamiento de la fracción sólida, es decir la celulosa, pero nosotros tenemos una visión integral: la idea final es aprovechar tanto la fracción sólida como los compuestos disueltos en la fracción líquida del procesamiento de la madera”, detalló la investigadora.

 

Dentro del procesamiento de la fracción sólida, desde el IMAM también buscan alternativas para generar un mayor aprovechamiento. “Ahora estamos iniciando un proyecto para la obtención de nanocelulosa, que son partículas muy pequeñas, que pueden servir para dar resistencia a otros materiales, empezando por el mismo papel. Se puede duplicar o triplicar la resistencia del producto al que se le agrega nanocelusosa”, adelantó Area y comentó que este fue uno de los proyectos que el instituto presentó durante la feria Nanomercosur 2015 (click en el enlace para ir a la nota).

 

“También trabajamos en la obtención de bioetanol a partir de celulosa, que puede usarse como biocombustible o como producto intermedio de síntesis de polietileno”, destacó.

La lignina, que es la sustancia que mantiene unidas a las fibras en la madera, también puede extraerse y aprovecharse para otros productos. “Por ejemplo estamos trabajando en la obtención de vainillina a partir de lignina, que se usa en pastelería y perfumes”, agregó.

 

El ácido láctico es otro de los bloques de construcción que se pueden obtener de la madera, permitiendo producir ácido poliláctico. “Es un polímero biodegradable, con el que se pueden fabricar materiales plásticos para botellas y otros múltiples objetos cotidianos, reemplazando a los derivados del petróleo”, explicó la investigadora.

 

 

 

Transferencia

 

Desde hace varias décadas, el PROCYP trabaja en estrecha vinculación con industrias papeleras, brindando asesoramiento acerca de alternativas para optimizar la producción. “Todo lo que respecta a la biorrefinería es un campo muy nuevo para la industria y todavía existe cierta reticencia para avanzar en el desarrollo de estas alternativas, pero ya estamos empezando a instalar la inquietud en diversos sectores”, indicó Area.

 

Uno de los primeros pasos consiste en la biorrefinería de residuos foresto y agroindustriales. “Estamos trabajando con el procesamiento del aserrín, intentando convencer a las industrias de que esta es una alternativa para mejorarla rentabilidad de su actividad primaria”, ejemplificó.

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