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17
Agosto
2015

Ingenieros forestales celebraron su día valorando que la profesión aporta principalmente a cuidar sosteniblemente la cobertura del planeta

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Desde al año 1963, y en conmemoración de la graduación de Héctor Reuter, el primer Ingeniero Forestal egresado de una Universidad Nacional, en Argentina se celebra el 16 de agosto el “Día del Ingeniero Forestal”. Reuter, alcanzó el título en el Instituto de Ingeniería Forestal en la ciudad de Santiago del Estero, dependiente de la Universidad Nacional de Córdoba.“Desde la Escuela de Graduados de la Facultad de Ciencias Forestales (FCF), de la Universidad Nacional de Misiones (UNaM), desean un Feliz día del Ingeniero Forestal y anhelan que puedan llevar esta profesión en lo más profundo de su corazón, con orgullo, pasión y sobre todo, con la tranquilidad de que lo que hacen como profesión es lo más valioso para la raza humana que es cuidar sosteniblemente la cobertura del planeta”, señalaron en un comunicado de prensa institucional.

 

MISIONES (17/08/2015).- En el día del Ingeniero Forestal, consideraron desde la Universidad Nacional de Misiones (UNaM) que en la actualidad, entre alguno de los aspectos destacables que hacen a la profesión, se encuentra que:

 

1) Trabajamos para otras generaciones: El largo plazo de maduración de los bosques no siempre nos permite ver el fruto de nuestro esfuerzo. Sin embargo, ello no debe ser motivo de desaliento, sino más bien el impulso para asumir nuestra tarea con mayor esfuerzo y responsabilidad; primero porque debemos tomar decisiones con mucha antelación a sus resultados y, en segundo, porque otros juzgarán y disfrutarán de lo que hicimos. Esto tiene una hermosa trascendencia que debemos apreciar.

 

2) Satisfacemos necesidades de la sociedad: por maderas, combustibles, energía a partir de biomasa, manejo de cuencas hidrográficas, áreas de recreación y conservación, fauna, alimentos, y otras. Esta particularidad hace que nuestra profesión tenga una marcada vocación de servicio.

 

3) Responsabilidad social, Humanización del trabajo: esta cuestión no refiere únicamente a esta urgente necesidad en todas las áreas del quehacer laboral, sino particularmente al área de nuestra especialidad en que las condiciones de ubicación geográfica de los bosques y las condiciones climáticas adversas, hacen de esta labor un trabajo reconocido como pesado y en el que las condiciones de vida de los trabajadores no siempre respetan los mínimos niveles de dignidad humana.

 

 

El desafío: adaptarse a los cambios

 

Respecto a los desafíos de la profesión, desde la FCF indicaron: “Deberán incorporar inteligencia, creatividad, autonomía y capacidad de innovar para aprovechar las nuevas necesidades surgidas en el mundo forestal. Esto es lo que llamamos "capacidad de emprender" y que aparece cada vez más frecuente como requisito en los avisos de trabajo”, señalaron.

Agregaron que “no hay carrera que pueda enseñar todo, tendría que durar toda la vida. Por eso es importante encontrar, más que conocimientos, actitudes que permitan aprender. Más que especialistas en un determinado oficio, profesionales inquietos, capaces de adaptarse a los cambios, con iniciativa y autónomos”.

 

Acerca de la historia de la Ingeniería Forestal en el mundo

En el mundo, la primera escuela para estudiar y formar especialistas en Ciencias Forestales, fue creada en 1811 en Tharandt, Alemania. A partir de entonces, otros países europeos enviaron jóvenes a estudiar a tierras germanas, como el caso Agustín Pascual de España, fundador de la Dasonomía en ese país y que contribuyó luego a la formación de la Escuela de Ingenieros de Montes de Villaviciosa, Madrid, en el año 1848, la primera del mundo hispano.

Luego, en 1855, después de la primer promoción de 29 ingenieros se crea la Administración Forestal, que incorpora a estos profesionales, que distingue de los comisarios de montes antes existentes, diciendo que "no son agentes de las elecciones sino conservadores de los montes" (Gil Sánchez, 2007). Cabe destacar que en Europa, cada país posee por lo menos una escuela de Ingeniería Forestal. En tanto, en América, la primera escuela fue fundada en 1895, en Baltimore, en los Estados Unidos.

En la Argentina, el Instituto de Ingeniería Forestal de Santiago del Estero, en un principio dependía de la Universidad Nacional de Córdoba. Luego, en 1960 se inició la carrera forestal en la Universidad de La Plata. A las anteriores se agregaron en 1973 la que depende de la Universidad Nacional de Formosa y le siguió la Facultad de Ciencias Forestales de Eldorado, que depende la Universidad Nacional de Misiones. Por último, desde 1988 funciona en Esquel, provincia de Chubut, la facultad que depende de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.

 

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