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20
Agosto
2017

El precio de la madera triturable y su relación con el bienestar social

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El especialista en Economía Forestal y miembro de la Fundación Ambiente y Desarrollo, Gustavo Braier (*), analiza en su columna mensual el precio de rollos de madera de las distintas clases diamétricas y su impacto en la eficiencia del sector forestoindustrial en su conjunto. "Si en algún momento maduramos lo suficiente como sociedad y como sector, tal vez se pueda lograr realizar algunas acciones que beneficien al conjunto del sector productivo y a la sociedad", reflexiona.

 

BUENOS AIRES (20/8/2017).- La Fundación Ambiente y Desarrollo (AyD) ha tenido la posibilidad de desarrollar un trabajo de investigación financiada por el PIA 12027. En esa investigación lo que se estudió fue la fijación de los precios de los rollos de distinta clase diamétrica.

 

La pregunta era: ¿cómo hace el mercado para fijar los valores de cada uno de los rollos? Me ha tocado llevar adelante esa investigación, acompañado por otros profesionales.

 

Personalmente, he presenciado reuniones en distintos grupos empresarios que tenían tanto forestación, como elaboración de productos industriales sobre rollos triturables y sobre rollos aserrables o debobinables. Mencionaban que la actividad industrial basada en madera triturable era rentable, pero que la forestación y la industria maderable no, como tampoco cualquier otra combinación posible.

 

Se me daba por preguntarme cómo se hacía para distribuir el valor de la madera proveniente de la forestación entre las distintas toras que iban naturalmente dirigidas a distintas industrias. De hecho, por ejemplo, durante la crisis de las cédulas hipotecarias de Estados Unidos, varios aserraderos del hemisferio Sur que exportaban a esos mercados cerraron sus persianas por falta de rentabilidad.

 

Ahí me volvían las preguntas: ¿cómo era que cerraban aserraderos que tenían una materia prima proporcionalmente barata y cómo se mantenían en funcionamiento aquellos del Norte que tenían materia prima cara? ¿No era posible que el bosque del mismo grupo “subsidiase” temporalmente a la madera aserrable, dado que era el mismo bolsillo? ¿Era efectivamente más rentable para el conjunto no poder aprovechar la madera aserrable en un determinado momento del ciclo del conjunto?

 

Una de las respuestas que recibía de los tomadores de decisiones de las empresas integradas era que intentaban valorar la madera como lo hacía el mercado entre las empresas no integradas. Me preguntaba si eso era adecuado para maximizar la rentabilidad del grupo empresario.

 

Allá por 1991 (estamos viejos) me iba hacia la Universidad de Toronto para hacer mi tesis vinculada a un tema similar: analizar la mejor cuenca forestal para una forestoindustria en Argentina.

 

En aquel momento me perturbaba que las empresas fabricantes de celulosa no trocasen su madera gruesa por la fina con el fin de mejorar el uso global del árbol y que no mirasen el largo plazo al fijar precios en la compra de la madera por su poder monopsónico (capacidad de dominar el mercado por ser el único o uno de los pocos compradores frente a muchos vendedores).

 

En este caso, ya 24 años después, la duda era la visualización del conjunto productivo, la optimización global y la influencia de la naturaleza monopsónica en el mercado de la madera triturable sobre los otros sectores de la forestoindustria. En un mercado monopsónico, como en un mercado monopólico, está demostrado que la maximización de la ganancia del actor principal se produce en un punto en el que el total de la sociedad pierde; el mercado no ayuda a alcanzar el máximo bienestar global, sino que queda por debajo de éste. Me preguntaba, entonces, si este factor no se trasladaba de alguna manera en la merma de la producción en otros subsectores.

 

He realizado modelos complejos y los he corrido decenas de veces, lo que finalmente, como siempre, en lo que ayuda, es en visualizar el total de la realidad y poder analizarla con más claridad.

 

En el rubro de la forestación, el impacto sobre las otras toras de que se paguen a un precio menor las triturables tenía un efecto bastante pequeño. Pero, en el rubro de los chips de los aserraderos, era en donde se verificaba el efecto que intuía: cuando la fábrica que usa los chips paga un menor valor que el que indicaría el libre mercado por ellos, es cuando se le quita dinero a los aserraderos para que inviertan y, luego, se produce una menor inversión, una menor productividad y una menor producción. Ahora bien, la pregunta siguiente, entonces, posterior al trabajo y no dentro de éste, podría ser qué se hace con este conocimiento.

 

Nuevamente, me ha tocado vivir ciertas cosas. He escuchado comentarios entre los dirigentes del sector del aserrío que las empresas grandes tenían la ventaja de pensar el largo plazo. También los he visto contentos porque cerraba un aserradero tecnificado porque de esa forma tenían menos competencia.

 

Usado este conocimiento, políticamente podía llevar a una intervención en el mercado de la madera triturable, o del chip en particular, que seguramente terminaría en algún otro lugar incorrecto generando transferencias de ingresos y malas señales para las inversiones del sector.

 

Si bien es cierto que el sector del triturado plantea posiciones dominantes en los mercados de madera de todo el mundo (salvo lugares que han reaccionado sanamente a esto conformando cooperativas de venta de madera, generando lo que se llama un duopolio o que haya un solo vendedor y un solo comprador), son un eslabón más que necesario de la cadena forestoindustrial porque son el “pacman” que se comen productivamente todos los residuos de las plantaciones y de los establecimientos madereros, dejando alguna renta.

 

Si alguna fijación del precio impidiese que este eslabón exista, también la sociedad iba a estar peor. Mucho peor.

 

¿Qué se me ocurrió que podía pasar, entonces? Que los compradores de madera triturable fuesen conscientes de este hecho, que paguen un poco mejor por el precio de la madera y que los otros eslabones estén preparados para sacar una ventaja productiva de este mayor pago. Me pareció un poco ilusorio, pero, al mismo tiempo, una solución mucho mejor que el pago de un precio muy bajo u otro impuesto muy alto.

 

Si en algún momento maduramos lo suficiente como sociedad y como sector, tal vez se pueda lograr realizar estas acciones que beneficien al conjunto del sector productivo y a la sociedad.

 

Desde la ONG Fundación Ambiente y Desarrollo venimos trabajando en pos del uso sostenible de los recursos naturales. Quienes quieran incorporarse al foro de debate son bienvenidos. Pueden hacerlo enviando un correo a presidencia@ambienteydesarrollo.org.ar

 

 

(*) Ex presidente y actual miembro de la Fundación Ambiente y Desarrollo

-Licenciado en Economía UBA

-MSc. Economía forestal e industrial, Universidad de Toronto, Canadá

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