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26
Octubre
2017

Reflexiones sobre el proyecto de Ley de Educación Ambiental

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Se encuentra en vías de tratamiento un proyecto de Ley de Educación Ambiental, que tiene como objeto “definir la política de educación ambiental conforme lo dispuesto en el artículo 41 de la Constitución Argentina, y las disposiciones específicas de las leyes 25.675, artículos 14 y 15, y 26.206, articulo 89 y los tratados y acuerdos internacionales en la materia suscritos por el país”.

 

Fuente: Foro Fundación Ambiente y Desarrollo

BUENOS AIRES (26/10/2017).- El proyecto de Ley de Educación Ambiental fue analizada por miembros del Foro de la Fundación Ambiente y Desarrollo, dando origen a los siguientes aportes.

El geógrafo Carlos Reboratti observó que la definición de Educación Ambiental del proyecto de Ley no es clara y se corre el riesgo de que se constituya en otra “ley de buenas intenciones” que tiene la particularidad de basarse en algo tan poco concreto como la “educación ambiental”. Seguramente se aprobará por unanimidad, dado que nadie se opone al cuidado del ambiente, sobre todo cuando no implica nada concreto. Lamentablemente, se siguen acumulando leyes para proteger al ambiente que luego no se cumplen… Propuso definir con mayor precisión lo que se entiende por ambiente y educación ambiental y explicitar los temas y escalas que deberían ser el núcleo de tal educación, a fin de evitar la dispersión (desde “cambio climático” a “no tirar papeles en la vereda”!!). Asimismo, regionalizar de alguna manera los temas en los que se debiera centrar la ley (por ejemplo, desmontes en el norte o basura en Buenos Aires).

Con respecto a la formación de los profesionales, el ambientalista Antonio Elio Brailovsky señaló que el nivel donde más falta hace la educación ambiental es en el universitario de grado. Por ejemplo, en la Carrera de Arquitectura, la materia “Arquitectura bioclimática” es optativa (no obligatoria); en la Carrera de Derecho la materia “Derecho ambiental” es optativa en casi todas las facultades de derecho. En la Carrera de Medicina “Epidemiología ambiental” practicamente no se enseña; en la Carrera de Agronomía tiene muy escasa relevancia “Toxicología de plaguicidas”. Es posible que los economistas en las carreras de formación de grado apenas vean el concepto de “sustentabilidad”.


Los que son capaces de actuar de manera significativa sobre el ambiente son los profesionales. Y allí es donde la educación ambiental es más débil. Si no se trabaja sobre ese nivel, lo único que existirá será la separación de la basura en las escuelas. Como las Universidades son autónomas, se podrían plantear convenios para incorporar el tema ambiental a los estudios de grado. Los docentes de los niveles primario y secundario deberían recibir educación en “Ecología”, es decir, deberían ser formados en la disciplina que estudia los procesos que pueden o no afectar al ambiente. Los manuales actuales son tan generales que hasta pueden deformar los conceptos (por ejemplo “no se puede talar un árbol”).

Por su parte, Tomás Schlichter (INTA) suscribió en su totalidad lo referente a la enseñanza universitaria, señalando que, por ejemplo, no le habían enseñado que centigramos de Paratión podían matar gente y después de muchos años se lo prohibió, pero cuanta gente quedó en el camino?


 


María Elena Fernández (INTA) consideró que debería reforzarse la formación de los docentes de los niveles primario y secundario en el conocimiento de la Ecología y en la diferencia semántica con “ecologismo”. También reforzar conceptos propios de las Ciencias Sociales; por ejemplo, el hombre como parte del mundo, con una población creciente, con un nivel de vida medio también creciente, con crisis energética, con efecto invernadero y cambio climático, con una economía basada en el consumo; Es decir, que incluir la complejidad de la relación socio ambiental les permitiría entender cómo se suscitan las problemáticas ambientales. De esta forma, a partir de la integración de lo biológico y lo social, recién se puede plantear la complejidad del tema. No es cuestión de “no talar un árbol” porque todos usamos papel y estamos sentados en una silla de madera, pero tampoco hay que talar indiscriminadamente todos los árboles del mundo, porque tienen una función en el planeta más allá del papel y la silla. En definitiva, los docentes deben disponer de conceptos y criterios de análisis para reflexionar sobre la complejidad del tema para poder abordarlo desde la perspectiva de que nada es blanco o negro, aún con niños de primer grado.


En el nivel universitario, y dependiendo de las carreras, sugirió enfocarse en materias ambientales que incluyan el enfoque mixto biológico-social, que corresponda a cada disciplina, yendo al núcleo de las problemáticas con los conceptos de base profundizados. En las carreras de base biológica como Agronomía, es importante incluir conceptos ambientales, toxicológicos y netamente ecológicos, transversalmente en casi todas las materias, ya que quienes tienen injerencia directa en el manejo de los recursos naturales y los profesionales deben tener claro el efecto de sus acciones.

Por su parte, Leo Galo opinó que en principio es imprescindible que exista una materia sobre “Pensamiento y Enfoque Sistémico” que incluya “Análisis de Redes”, “Visión Integral Comparada”, entre otras, y después, el resto.


Cerrando el debate, María Cristina Area (CONICET-UNaM) remarcó que la mayoría de la gente, ambientalistas incluidos, centran la educación ambiental en el tema de la basura urbana y el reciclado. Sin embargo, el concepto es mucho más amplio e involucra temas como la economía circular, el manejo de bosques, la huella de carbono, entre otros, que deberían ser incluidos de diferentes formas en los diferentes niveles educativos. Los maestros y profesores tienen el poder de influir positivamente sobre los estudiantes, y es sabido que los jóvenes pueden ejercer una acción educativa sobre sus padres. Pero para que esa influencia sea positiva, los maestros y profesores deben estar capacitados, por lo cual está claro por donde se debe comenzar.

(*) El Foro de la ONG Fundación Ambiente y Desarrollo está formado por 164 miembros de diferentes profesiones, preocupados por el uso sostenible de los recursos naturales Quienes quieran incorporarse al foro de debate son bienvenidos. Pueden hacerlo enviando un correo a presidencia@ambienteydesarrollo.org.ar

 

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