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02
Junio
2014

Brasil pierde 5,2 millones de ha. de bosque nativo

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En 30 años las áreas boscosas protegidas en Brasil se han reducido en 5,2 millones de hectáreas. Investigadores dicen que la generación de electricidad es la principal responsable. La Empresa de Pesquisa Energética (EPE) planea inaugurar 34 nuevas centrales hasta 2021, 15 de ellas en la Amazonía.“Observamos que una serie de decretos cambian límites de reservas y bosques aun antes de que se haga un estudio del impacto ambiental”, dijo el biólogo Enrico Bernard, coautor del estudio y coordinador del Laboratorio de Ciencia Aplicada a la Conservación de la Biodiversidad de la UFPE.

Fuente:  SciDev.Net.

BRASIL (1/6/2014).-  En 30 años las áreas boscosas protegidas en Brasil se han reducido en 5,2 millones de hectáreas, un territorio más extenso que Costa Rica, señalan científicos brasileños de la Universidad Federal de Pernambuco (UFPE) en Conservation Biology.

 

El estudio identificó que las mayores pérdidas de bosques ocurrieron entre 2008 y 2012, principalmente en la Amazonía.

 

Para el biólogo Enrico Bernard, coautor del estudio y coordinador del Laboratorio de Ciencia Aplicada a la Conservación de la Biodiversidad de la UFPE “la generación de electricidad es la principal responsable”, dice a SciDev.Net.

 

El problema, dice, se agravó cuando en 2008 se empezó a autorizar la prospección del potencial hidroeléctrico en las Unidades de Conservación (UC), lo que redundó en la deforestación de áreas protegidas para la construcción de centrales hidroeléctricas y grandes presas.

 

En 2007 el pronóstico para la matriz energética hacia 2030 indicaba que el país tendría que atender una intensa demanda de electricidad cifrada en un 4,5 por ciento anual.

 

Para satisfacer el aumento de su oferta energética, la Empresa de Pesquisa Energética (EPE) planea inaugurar 34 nuevas centrales hasta 2021, 15 de ellas en la Amazonía.

 

Todos los grandes ríos amazónicos serán blanco para la construcción de presas, destaca Bernard. “Esto abre camino para alteraciones de los límites de las UC”.

 

“Observamos que una serie de decretos cambian límites de reservas y bosques aun antes de que se haga un estudio del impacto ambiental”, argumenta, recordando el caso del Parque Nacional de la Amazonía, donde el río Tapajós recibirá un complejo de siete centrales hidroeléctricas.

 

Además de reducción en el área de las unidades, el informe detectó la reclasificación de algunas —cambiando de protección integral a uso sostenible, por ejemplo— y la desclasificación de otras, al perder su estatus de área protegida, como ocurrió con la Floresta Nacional de Roraima y el Parque Estatal Corumbiara.

 

Bernard alerta que aún hay riesgo de que otras 2,1 millones de hectáreas en la Amazonía queden desprotegidas tras la tramitación de proyectos en el Congreso Federal.

 

“No hay visión estratégica en un momento en que Brasil vive una crisis energética y de inseguridades climáticas”, subrayó.

 

Una vez que quedan desprotegidos, estos bosques tienden a ser devastados. Según Mariana Napolitano, especialista en políticas públicas de WWF-Brasil, 35 por ciento del agua consumida por los centros urbanos proviene de unidades de conservación y aguas abajo. Estas además proporcionan 80 por ciento del agua que genera energía hidroeléctrica en el país.

 

“Esto va en contra el desarrollo sostenible. Hay que planear de forma integrada, con áreas prioritarias de conservación. Hoy caminamos marcha atrás”, señala.

 

Se estima que el potencial económico de las UC supera los U$S1.000 millones y que los bosques protegidos en Brasil evitan anualmente la emisión de 2.800 millones de toneladas de carbono.

 

Enlace al resumen del estudio "Downgrading, Downsizing, Degazettement, and Reclassification of Protected Areas in Brazil" en Conservation Biology.

 

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