Imprimir
PDF
09
Mayo
2015

Inhotim: el jardín de la utopía

Compartir en FacebookCompartir en Twitter

En el corazón de Brasil arte, paisajismo, naturaleza y arquitectura se citan en un área de más de cien hectáreas a través de una experiencia multisensorial inolvidable. Se trata del centro de arte contemporáneo al aire libre más grande del mundo, es el Instituto Inhotim, ubicado a sesenta kilómetros de Belo Horizonte. El museo de arte se encuentra en un magnífico jardín botánico que tiene una colección de 4.200 especies de 181 familias -lo que representa más de un 28 por ciento de todas las familias botánicas conocidas-. Solo de palmeras, la más grande colección del mundo, son 20.000 ejemplares, de 1.400 especies

 

 

 

 

Fuente: El Mundo . Portal de viajes Ocho Leguas

 

BRASIL (Mayo 2015).- En el Instituto Inhotim, ubicado a sesenta kilómetros de Belo Horizonte, todo es superlativo. Las más de veinte galerías exponen 240 obras de 52 artistas de veinte nacionalidades distintas en un área de 110 hectáreas. La colección incluye instalaciones, esculturas, dibujos, fotografías y vídeos de artistas como Chris Burden, Janet Cardiff, Lygia Pape, Cristina Iglesias y Carlos Garaicoa y los brasileños Tunga, Helio Oiticica y Cildo Meireles.

 

El centro rompe con la arquitectura convencional y la forma que habitualmente se visitan a los museos. Las obras se encuentran en un magnífico jardín botánico que tiene una colección de 4.200 especies de 181 familias -lo que representa más de un 28 por ciento de todas las familias botánicas conocidas-. Solo de palmeras, la más grande colección del mundo, son 20.000 ejemplares, de 1.400 especies.

 

Las enormes proporciones del lugar ofrecen a los artistas la oportunidad de realizar sus proyectos más ambiciosos en escala arquitectónica, como la galería Cosmococa, de Helio Oiticica. En cinco salones hay estímulos sensoriales que, según el artista, simulan los efectos de la cocaína. La obra es el ápice del concepto presente a lo largo de su carrera artística: romper la relación pasiva entre el espectador y el arte.

 

 

Viaje al centro de la Tierra

El Sonic Pavilion del estadounidense Doug Aitken es una de las obras más insólitas. Una galería circular con paredes de vidrio en la cumbre de una colina, donde se tiene una vista privilegiada de 360° del Instituto y entorno. En el centro hay un agujero de 202 metros de profundidad donde seis micrófonos de alta sensibilidad captan el sonido desde el centro del planeta. El resultado en la superficie es una secuencia de momentos de silencio absoluto y momentos donde el sonido es tan intenso que los visitantes pueden sentir la vibración en el cuerpo.

 

En Inhotim no hay sólo obras de experiencias multisensoriales, pero también instalaciones contemplativas de arte contemporáneo que se convirtieron, de hecho, en postales del sitio. Una de las piezas al aire libre que es un clásico del centro es la escultura Elevazione de Giuseppe Penone, un enorme árbol de bronce suspendido con raíces expuestas.

 

Cildo Meireles, artista conceptual brasileño reconocido internacionalmente, es el autor de una de las obras más representativas del instituto, el Desvio para o Vermelho, una casa impresionante donde todas las habitaciones y los objetos son rojos.

 

Riqueza biológica

 

 

Además del indudable valor biológico, los jardines exuberantes y la diversidad de colores, formas y olores dialogan con la arquitectura y las obras de arte. El Magic Square #5 de Helio Oiticica se expone al aire libre y las nueve paredes de colores vivos contrastan con el verde de la naturaleza, en frente al lago más grande del Instituto.

 

La colección, con el mayor número de especies vivas de todos los jardines botánicos de Brasil, incluye plantas exóticas como la gigante flor cadáver, originaria de las selvas tropicales de Indonesia. El nombre se debe al olor de carne podrida que se desprende. La especie tiene la flor más grande del mundo, con casi dos metros de altura, que florece cada cinco años.

 

Más allá del área de 110 hectáreas abierta a los visitantes, el Instituto Inhotim tiene una reserva de 145 hectáreas de preservación de mata atlántica, reconocida por el gobierno brasileño en 2010 como Reserva Particular del Patrimonio Natural.

show_section: Sur Forestal