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22
Junio
2014

La reforestación en peligro de extinción en Costa Rica

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Delicada es la situación del sector forestal, al punto que se podría considerar como una especie amenazada o, incluso, en peligro de extinción. Datos de la Oficina Nacional Forestal muestran que la actividad ha decrecido un 35% en los últimos años y que la tasa de reforestación por año pasó de las 9.000 hectáreas a cerca de las 2.000 en la actualidad. "Es preocupante que la reforestación disminuya, que se desaproveche el potencial de producción local y en su lugar, aumente la importación de madera. Peor aún, que se esté sustituyendo la madera como material de construcción por otros con una mayor huella ecológica y producidos principalmente en el extranjero", analiza en un artículo de opinión Keilor Rojas, en El Financiero.

COSTA RICA (22/6/2014).- Los bosques y plantaciones son más que madera. Son agua, oxígeno y fijación del carbono contaminante, son fuente de biodiversidad y alimentos, son paz, inspiración y belleza escénica. Asimismo, la actividad forestal representa una gran oportunidad de desarrollo en áreas rurales, tradicionalmente marginadas.

 

Hacia la recuperación

 

Es necesario que el nuevo gobierno establezca claramente dentro del próximo Plan Nacional de Desarrollo políticas públicas claras y programas específicos que permitan la recuperación y consolidación del sector forestal. Se sugieren algunos elementos por considerar.

 

Incentivos directos . Hoy, un impuesto a los combustibles se utiliza para el pago de servicios ambientales. Esto es valioso, sin embargo, es necesario que se haga una evaluación de impacto que tiene.

 

Es necesario establecer nuevos incentivos que permitan obtener productos y servicios de mayor valor agregado, como la generación de energía a partir de biomasa, la certificación de procesos y la obtención de compuestos y moléculas útiles para la industria.

 

Incentivos indirectos . Es importante retomar los incentivos fiscales a la reforestación, como por ejemplo, la exoneración del impuesto de renta a la cosecha futura. Es decir, que se motive a invertir en sembrar árboles hoy, con la consecuente generación de empleo y actividad en zonas rurales, y que cuando se coseche 25 o 30 años después, se esté exento de la renta.

 

Otro incentivo indirecto significativo es la utilización de las compras públicas del Estado para fortalecer la industria forestal nacional.

 

Que en las grandes licitaciones que hacen el ICE, Recope, la CNFL, etcétera para la compra de madera, se otorgue una puntuación extra para especies producidas nacionalmente. Asimismo, que los volúmenes solicitados se puedan ajustar para que participen productores nacionales o que se permita la participación de estos en la figura de consorcios.

 

Institucionalidad. Independientemente del ministerio al cual se esté adscrita, es importante que la institucionalidad del sector forestal cuente con una mayor flexibilidad administrativa para ejecutar; que la simplificación de trámites sea una práctica cotidiana, que las decisiones técnicas prevalezcan sobre las políticas y que exista amplitud de criterios para facilitar actividades como el manejo sostenible de los bosques.

 

Articulación. Por último, es imprescindible que la rectoría del sector forestal cuente con robustos instrumentos para articular la acción de la academia, el sector privado, las instituciones públicas y la sociedad civil.

 

Esto en concordancia con otros sectores relacionados como agricultura y ganadería, turismo, aguas, ciencia y tecnología así como economía e industria y comercio.

 

Es tiempo de volver al bosque.

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