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29
Agosto
2014

Chile: El complejo escenario de los viveros forestales frente al monopolio de las grandes empresas

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La región, sin duda, ha sido protagonista en lo que es desarrollo del área forestal, siendo un espacio de amplia producción de diversas especies donde se ubican las principales empresas del país. No obstante, en la vereda de enfrente se encuentra la realidad de los pequeños y medianos empresarios que buscan mantenerse ante la dura competencia que generan las empresas más conocidas.

 

 

Fuente: La Discusión

 

CHILE (29/8/2014).- Guido Ainardi es uno de los que enfrenta esta realidad desde su vivero forestal Cato, ubicado en el kilómetro 10 camino a Nahueltoro. En sus palabras denota preocupación. “El vivero mío en este minuto es bajo, más o menos de un millón de plantas anuales. Hasta hace años atrás yo hacía hasta seis millones de plantas, pero ha mermado bastante porque se ha monopolizado mucho el tema de los terrenos forestales y las empresas grandes han comprado casi todos los bosques. Ellos tienen sus propios viveros, entonces ha bajado mucho el tema de produccción de plantas en viveros particulares”, cuenta el empresario sobre su presente.

 

Funcionando en el sector desde 1979, Ainardi es consciente que la situación se ha ido complicando, lo que ha tenido consecuencias como la baja en el empleo. “Se ha tecnificado mucho el tema de los viveros. Yo antiguamente llegué a tener hasta 28-30 personas trabajando en los viveros en su época peak. Ahora yo mantengo cuatro personas trabajando solamente, porque lo demás está todo tecnificado, se usan otras técnicas y no se necesita tanta mano de obra”, relata. Por otro lado, el valor de la planta se ha mantenido, no así los costos de mano de obra y fertilizantes, que han aumentado.

 

Afortunadamente para este espacio en Cato, se han presentado oportunidades que han permitido que siga vigente. “Principalmente tengo pequeños propietarios como clientes. Estos últimos cuatro años han aparecido empresas más grandes que me han ayudado a salir con las plantas, cuando uno ha quedado más atorado”, afirma quien trabaja especies como eucalyptus globulus, eucalyptus nitens y pino radiata.

 

No obstante, el balance y la proyección de Ainardi es crítica, en especial por las herramientas con que cuentan. “Las empresas más grandes tienen mejor tecnificación que nosotros. Están más avanzadas en eso y están utilizando otros sistemas de producción incluso, mucho más mecanizados y también con más variedad de semilla. Ellos tienen catalogados los semilleros por familias de huertos. Eso nosotros no lo tenemos”, señala.

 

Aquella situación la vislumbró hace una década, cuando intentó asociarse con otros empresarios como él, pero no logró concretar acciones sólidas. “Quise hacer una asociatividad con varios viveros chicos como para competirle a los grandes, con una especie de cooperativa para que todos funcionáramos como en una oficina general para vender todo en un mismo lugar. Comercialización en forma conjunta. Pero no resultó. La gente es muy individualista en este aspecto”, afirma.

 

Una herramienta que les hubiera sido de utilidad es la extensión del decreto 701. Se trata de una ley que en 1974 estableció una bonificación del 75% de los gastos que los particulares incurriesen al momento de plantar árboles, ampliando los terrenos permitidos para forestación. Con el tiempo, se tomaron medidas para beneficiar a los medianos empresarios.

 

No obstante, los principales beneficiados han sido las empresas más conocidas. “La parte goburnamental ha pensado que se están beneficiando mucho las empresas grandes, más que los pequeños. Ese fue uno de los temas para terminar con el decreto. Yo creo que no pasa por eso. Yo creo que se tiene que fomentar el decreto 701 dirigido más a los pequeños y medianos propietarios que a las grandes empresas”, señala.

 

Medidas que para el empresario ñublensino deben ser tomadas, o a este ritmo, cree que no serán muchas las empresas que podrán subsistir. “Yo creo que una de las causas que hizo bajar mucho la producción de viveros, fue cuando se paró mucho el tema del decreto 701. Y se volvió a reactivar hace un año atrás cuando se empezó a hablar que se iba a tomar de nuevo el decreto ley 701. Yo creo que sin ese decreto, los viveros particulares se van a tender a morir”, asume.

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