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21
Junio
2016

Bosques y plantaciones del sur captan más CO2 del que emiten

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El balance para Chile es positivo, comparado con otros países de la región como Brasil o Perú, donde la pérdida de bosque ha sido enorme. Aquí lo que más preocupa es su degradación.

 

Fuente: El Mercurio

 

Resultado de imagen para CO 2 bosquesCHILE (21/6/2016).- Los bosques y plantaciones forestales del sur de Chile, entre las regiones del Maule y de Los Lagos, cumplen un importante rol como captadores de dióxido de carbono (CO {-2} ), que es el principal gas de efecto invernadero responsable del cambio climático.

 

Así lo revela un estudio desarrollado por la Unidad de Cambio Climático y Servicios Ambientales de la Conaf, que contó con el apoyo del Banco Mundial, la Universidad Austral y otras instituciones nacionales e internacionales.

 

De acuerdo con la medición realizada, que abarcó el período 2001-2010, el balance entre el CO {-2} que captan y el que pierden esas áreas forestales es positivo, ya que hay una diferencia a favor de 1,4 millones de toneladas anuales, que equivalen a unas 1.800 mil hectáreas de bosque.

 

Para la evaluación se consideraron factores positivos, como el aumento de las existencias y la conservación; y negativos, como la deforestación por tala o sustitución y la degradación forestal, especialmente derivada de incendios.

 

"Chile tiene una tasa de deforestación baja en comparación con la realidad de otros países en desarrollo, como Indonesia, Brasil, México o Perú, donde las cifras son mucho más alarmantes", dice Ángel Sartori, jefe de la unidad de la Conaf que lideró el estudio.

 

"Este trabajo es la base para hacer un adecuado seguimiento a las metas que la Presidenta ha planteado en materia forestal, en la 'contribución determinada' a la Convención de Cambio Climático y a los desafíos que plantea la nueva política forestal para el manejo sustentable del bosque nativo", resalta el ministro de Agricultura, Carlos Furche.

 

Además, dice, posiciona técnicamente al país en el desarrollo de un mecanismo robusto para la contabilidad de carbono forestal, que puede servir como ejemplo a otros países que tienen similares requerimientos internacionales.

 

Sartori reconoce que aunque el balance es positivo, eso no quiere decir que Chile esté exento de problemas, en especial la degradación del bosque. "Todavía hay un potencial para aumentar la conservación, el manejo forestal sustentable y la restauración de áreas degradadas con especies nativas. Eso es parte del compromiso planteado por Chile".

 

Para la elaboración del informe se efectuó un análisis de imágenes satelitales históricas, combinado con inventarios en terreno.

 

Durante este año, la estadística será ampliada a las regiones de Valparaíso, Metropolitana y O'Higgins, y durante el próximo año ya podrían contar con un nivel de referencia nacional.

 

En las praderas

 

Para Francis Dubé, investigador del Departamento de Silvicultura de la Universidad de Concepción, las cifras resultan buenas, pero también es importante no solo considerar el carbono retenido en los árboles en función de la madera por hectárea y su equivalente en carbono.

 

Al especialista le preocupa en especial la consolidación del almacenamiento del CO {-2} en el suelo. Todo lo que cae del árbol entra en proceso de descomposición, y con la ayuda de la biomasa orgánica se produce una lenta incorporación al suelo, donde puede permanecer por meses, años y hasta cientos de miles de años. En cambio, un pino insigne o eucalipto puede ser cosechado al mes siguiente, y si es consumido como leña, inmediatamente liberará su carbono, explica. Distinto es si queda atrapado, porque con la madera se fabricó un mueble u otro objeto que perdura.

 

Dubé se ha dedicado a analizar los reservorios de carbono en la zona austral y lo que ha encontrado difiere del balance positivo de la zona centro sur.

 

"En el caso de mi estudio, los balances fueron negativos para las praderas. Hay más emisiones de carbono a la atmósfera o a la napa freática y de ahí al mar, que es lo que queda atrapado. Hace más de 80 años se quemaron allí millones de hectáreas de lenga para la colonización. Hoy son inmensos campos abandonados y muy erosionados, con árboles caídos en lenta descomposición".

 

Impacto

La deforestación y degradación de los bosques representa el 17,3% de los gases de efecto invernadero, según el Panel Intergubernamental de Cambio Climático de la ONU.

 

Richard García
Vida Ciencia Tecnología

 

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