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20
Abril
2013

"Metas económicas deben relacionarse con lo ambiental"

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Así lo afirma Eduardo Gudynas, director del Centro Latinoamericano de Ecología Social. Según escala para medir relación de las políticas públicas con protección de los ecosistemas, países como Colombia, Perú o Brasil se ubican apenas en el nivel uno de tres. Afirma que la normativa en materia ambiental es débil, las áreas protegidas en la cuenca amazónica resultan insuficientes, se mantienen distintas actividades ilegales y los conflictos con los pueblos indígenas por el uso del territorio son comunes.

 

 

COLOMBIA (19/4/2013).- Aunque según los expertos, la cumbre de Río+20 no fue una cumbre muy enérgica para los temas ambientales, la propuesta de Colombia de que los países acuerden una serie de ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible) quedó sonando dentro de la comunidad internacional.

El sociólogo Gerardo Honty, investigador principal en Energía y Sustentabilidad del Centro Latinoamericano de Ecología Social y coordinador del Programa de Energía del Centro Uruguayo de Tecnologías Apropiadas, que estuvo por estos días en Colombia, dice que la propuesta puede ser un espacio importante para el debate y para que la sociedad civil se involucre. “En especial, permitiría poner en evidencia las contradicciones entre metas ambientales y económicas y reformular propuestas originales de economía verde”, afirma.

 

Para darle cumplimiento a los ODS, Naciones Unidas realizó una encuesta entre sus miembros indagando cuáles eran sus prioridades en materia de desarrollo sostenible. De 193 países, sólo 36 dieron sus respuestas, que van desde aspectos generales como energía, cuidado del agua, protección de los suelos, hasta reducción de la pobreza, soberanía alimentaria y empleo.

 

Sin embargo, según Eduardo Gudynas, director del Centro Latinoamericano de Ecología Social y miembro del Panel Inter Gubernamental de Cambio Climático, la concepción de desarrollo sostenible que tienen estos países es “pobre”. “Las metas económicas deben relacionarse con lo ambiental, lo social, lo cultural y lo educativo de una forma mucho más profunda. Se está entendiendo desarrollo sostenible de forma superficial”.

 

Sobre la situación de los países amazónicos para abordar estos temas, dice que “en general, para ellos prevalecen los objetivos económicos sobre los demás”, y esto, según él tiene una serie de consecuencias. Por un lado, la deforestación pierde la importancia que merece dentro de las políticas públicas, mientras la frontera agrícola avanza sobre áreas silvestres, persisten los incendios forestales y hay sequías y contaminación de los ríos por el uso del mercurio en la minería informal.

 

Asimismo, afirma que la normativa en materia ambiental es débil, las áreas protegidas en la cuenca amazónica resultan insuficientes, se mantienen distintas actividades ilegales y los conflictos con los pueblos indígenas por el uso del territorio son comunes.

 

Por ello, Gudynas propone una escala para evaluar a los países, donde cero significa que al gobierno no le interesa el tema ambiental; uno, que está, pero concentrado sólo en lo económico; dos, que el país tiene políticas ambientales, y tres, que el tema ambiental cruza toda estrategia de desarrollo y reconoce los derechos de la naturaleza.

 

¿Cómo están, según esa escala, países amazónicos como Ecuador, Perú, Brasil, Bolivia y Colombia? En uno, lo que quiere decir que existe la política pública para la protección del medio ambiente, pero sus fines son meramente económicos. Esto, según Gudynas, es grave. “Quiere decir que el cuidado de los ecosistemas es absolutamente secundario, que el desarrollo se está entiendo sólo como crecimiento en cifras y que para que las políticas públicas triunfen tienen que concentrarse en medio ambiente”, concluye.

Por: Redacción Vivir

 

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