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23
Junio
2013

El bosque nativo, fuente de valiosos recursos y de conocimiento científico

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El bosque nativo es y seguirá siendo una fuente invalorable de recursos y de inagotable conocimiento científico, conforme lo define la profesora ingeniera agrónoma Lidia Florencia Pérez de Molas, quien posee un máster en la especialidad y es profesora titular y docente investigadora de la carrera de Ingeniería Forestal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

 

Fuente: ABC Color. Por Walberto Caballero Achucarro

 

El bosque nativo es un generador de riquezas. Lastimosamente, su deforestación hace que se pierda el valor que tiene para el estudio multidisciplinario. Se habla de bosques, pero pocos conocen la variedad de tipos que tenemos en las dos regiones bien diferenciadas del país.

 

 

El 19 de junio es el Día del Bosque. Obviamente, no es una fecha para festejar en nuestro país, si se tiene en cuenta la depredación que sufren. En números, este ataque a la naturaleza se traduce en que de ocho millones de hectáreas que existían a mediados del siglo pasado, hoy quedan apenas un millón.

 

El bosque nativo es y seguirá siendo una fuente invalorable de recursos y de inagotable conocimiento científico, conforme lo define la profesora ingeniera agrónoma Lidia Florencia Pérez de Molas, quien posee un máster en la especialidad y es profesora titular y docente investigadora de la carrera de Ingeniería Forestal de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Asunción (UNA).

 

El bosque tiene una fisonomía que impacta por su imponente belleza y despierta inmediata curiosidad por saber cuáles son sus componentes, cómo estos se interrelacionan entre sí y con el medio, y cuál es su dinámica como comunidad; qué recursos es capaz de proveernos, en qué medida, con qué frecuencia y por cuánto tiempo.

 

 

El estudio de bosques

 

Desde hace más de 10 años, junto con otros docentes investigadores y con participación de estudiantes, se viene trabajando en dos líneas de investigación en Agronomía UNA: “Evaluación y valoración de la biodiversidad y servicios ambientales” y “Manejo y conservación de la biodiversidad”. De las mismas participa activamente la Ing. Agrón. Lidia Pérez de Molas, poniendo al servicio de la extensión universitaria y servicios su rol de investigadora activa Nivel II del Conacyt.

 

Las investigaciones se realizan en unas treinta parcelas permanentes de monitoreo, en las que se determina la biodiversidad, la estructura horizontal y vertical del bosque, el índice de valor de importancia de las especies (IVI), el cociente de mezcla, la estructura diamétrica y el volumen. Más de 20 tesistas y unos 55 pasantes se han capacitado en la metodología.

 

En el campo de la extensión universitaria se han establecido alianzas estratégicas con propietarios de tierras y empresas, y se ha trabajado con guardaparques y jóvenes de comunidades del entorno de las áreas silvestres protegidas.

 

 

Monitoreo

 

Desde el 2011, muchos de los datos registrados dentro de las líneas de investigación se están utilizando para el proyecto “Desarrollo de metodologías de monitoreo de carbono almacenado en los bosques para REDD+ en el Paraguay”, ejecutado dentro del marco del “Memorando de entendimiento y acuerdo entre la Facultad de Ciencias Agrarias UNA y el Instituto de Investigación Forestal y Productos Forestales de Japón (FFPRI)”.

 

Todas las parcelas permanentes de monitoreo de la biodiversidad instaladas, y las que se proyecta ir creando, pueden generar todavía más investigaciones en otras áreas del conocimiento, incluidas las provenientes de las remediciones que serán, sin dudas, valiosas como base científica para la formulación de planes de manejo, con miras a la protección, valoración y aprovechamiento sostenible del bosque nativo.

 

 

Valorar los bosques

 

Si valoráramos los bosques de la misma forma como lo hacen los estudiantes y docentes investigadores de Agronomía UNA, no tendríamos más deforestaciones, dando valor científico a los mismos, además de entender que este recurso natural, mantenido en pie, genera de por sí recursos económicos, tanto ahora y con más razón en las futuras generaciones.

 

Los bosques, de por sí, pueden formar parte de la industria turística, ya que en el país tenemos bosques en galería, que se observan en el Chaco húmedo, a orillas del río; los bosques remanentes de la ecorregión Atlántica Altoparanaense (San Rafael, área de Itaipú, Mbaracayú); los vistosos bosques xerófitos, que son típicos del Chaco seco, en forma de arbustos; y otros tantos, como los de quebracho chaqueño.

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