Por Germán M. Milione de la cátedra de Dasonomía de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires.
BUENOS AIRES (Julio 2024).- La expansión de bosques plantados a nivel mundial y en América del Sur, especialmente en Argentina, ha sido notable en los últimos años, impulsada por sus capacidades para almacenar carbono frente al cambio climático y su atractivo económico. Sin embargo, esta tendencia plantea preocupaciones sobre el impacto en los ecosistemas nativos, especialmente en regiones de pastizales, donde la introducción de forestaciones puede causar cambios significativos.
Estudios han demostrado que en casos particulares este cambio puede alterar el ciclo hidrológico, las propiedades del suelo, la radiación solar y la biodiversidad. En Argentina, los pastizales pampeanos y el Sistema Serrano de Tandilia enfrentan amenazas debido a la expansión de la actividad forestal. Por lo tanto, es crucial comprender los efectos posibles de estos cambios en la forma de vida dominante, especialmente en áreas donde no se aplica ningún tipo de manejo forestal.
Este estudio se enfocó en describir las características estructurales de forestaciones centenarias sin manejo y su impacto en la diversidad vegetal del sotobosque resultante en una sierra en el centro-sur bonaerense.
Características de la región de estudio y metodologías utilizadas
El trabajo se llevó a cabo en el centro-sur de Buenos Aires, dentro de la llanura Pampeana, Sistema Serrano de Tandilia. En la región, gran parte de la tierra se dedica al cultivo de granos y a la cría de ganado, con solo unas pocas hectáreas dedicadas a la actividad forestal. Los pastizales naturales son la vegetación original de esta área y tienen una gran diversidad de especies, abarcando flechillares, pajonales y arbustales.
Estos pastizales son el hogar de una enorme diversidad de especies vegetales que alcanza su máxima expresión en los roquedales. Estos roquedales se encuentran distribuidos a lo largo de todo el sistema serrano de Tandilia y debido a los distintos impedimentos para realizar agricultura (profundidad efectiva y presencia de rocosidad en superficie) los destinos productivos más habituales son la ganadería y en menor medida la forestación.
Hace más de un siglo, en la década de 1920, en el cerro conocido como «Los Ángeles», se plantaron árboles de distintas especies y bajo variadas densidades. Pero desde entonces no han recibido ningún tipo de manejo forestal. Para investigar el impacto sobre la vegetación original se establecieron parcelas donde se caracterizaron las forestaciones por especie (eucalipto colorado, eucalipto medicinal, casuarina, roble europeo y acacia blanca), diámetro, altura y cobertura del canopeo.
Además se identificaron las distintas especies de plantas que crecían en el sotobosque, estudiando su riqueza, forma de vida y cobertura.
Efectos de la implantación de forestaciones abandonadas sobre la vegetación original
Las parcelas forestales poseían una gran diversidad de densidades y de cobertura del canopeo, determinando una variada ocupación de los sitios. En este sentido, la cobertura del sotobosque varió según la densidad de árboles, mostrando una relación negativa: a mayor cobertura arbórea, menor cobertura del sotobosque.
Esto era esperable debido a que, a medida que la cobertura arbórea aumenta, la llegada de luz al sotobosque es menor y, por ende, mayor es la competencia por este vital recurso. Esto mismo fue corroborado en otros estudios, por ejemplo se sabe que en sistemas silvopastoriles, que evidencian la importancia del manejo silvícola para mantener la cobertura del dosel arbóreo en valores bajos (< 30%) y de esta forma conservar la composición botánica y el estado del pastizal.
Por otro lado, sucedió lo contrario con la riqueza de especies, dado que se encontró una relación positiva entre la densidad de árboles y la diversidad de especies en el sotobosque.
Es decir, a medida que las forestaciones eran más cerradas e impedían más fuertemente la llegada de luz al suelo, se reducía el área total ocupada por el sotobosque pero se incrementaba la cantidad de especies que lo conformaban. Sin embargo, la escasa presencia de representantes de la familia Poaceae (Gramíneas) muestra una reducida similitud de la vegetación presente en el sotobosque con los pastizales serranos descriptos para la región.
Según varios autores, las Hemicritófitas (plantas cuyas yemas que sobreviven a la temporada desfavorable se encuentran en la superficie del suelo) y Terófitas (plantas anuales o de la temporada favorable) son las formas de vida vegetal más importantes de estos ambientes, mientras que las Fanerófitas (plantas cuyas yemas que sobreviven a la temporada desfavorable se encuentran en tallos que se alejan del suelo, en su mayoría son leñosas) son las que poseen menos representantes.
En contraposición, los sotobosques estudiados muestran abundancia de Fanerófitas y solo en el caso puntual de la parcela ubicada en acacia blanca, las Terófitas cobran relevancia.
Así, en el sotobosque, se observó una clara dominancia de especies exóticas (especialmente leñosas), muchas de ellas consideradas invasivas según MAyDS 2021. Sin embargo, este proceso de incremento de las especies foráneas no ocurre solo al introducir forestaciones; por ejemplo, los pastizales sin presencia de leñosas también pueden estar dominados por herbáceas exóticas debido a la herbivoría, el fuego y otros disturbios.
¿Conclusiones? o ¿soluciones?
Es común que en el imaginario colectivo se vea a los árboles como una herramienta para fomentar la biodiversidad y cuidar del medio ambiente. Sin embargo, la introducción de forestaciones sin manejo, donde el pastizal reemplaza a la vegetación originaria, puede desencadenar cambios drásticos en la vegetación. Esto incluye la proliferación de especies exóticas invasivas y el desplazamiento de la flora nativa.
El retroceso de la flora nativa en estos ambientes puede llevar a la pérdida de una fuente crucial de germoplasma, la extinción de especies únicas y de su fauna asociada, además de modificaciones en la regulación hídrica regional, dado que numerosos cursos de agua nacen en estas sierras.
Para conservar el rol y la función de estos ecosistemas nativos, emerge el manejo forestal ofreciendo soluciones para mitigar los impactos negativos, permitiendo que la naturaleza y la producción puedan coexistir armoniosamente. Desde el control de la densidad de arboles por hectárea, de la cobertura mediante podas y raleos, hasta la selección cuidadosa de especies, el manejo nos puede brindar herramientas poderosas para proteger la diversidad vegetal original y esto ir de la mano de un aumento del rendimiento económico a través de la producción de madera de calidad.
Agradecimientos
Agradecemos a Ballarena Emiliano y a los propietarios de la Ea. «Los Ángeles», por permitirnos el acceso y la instalación de las parcelas. También quiero reconocer al equipo completo de investigadores que formaron parte de estos trabajos y que con dedicación y esmero permitieron llevar a cabo las mediciones a campo y publicaciones; Scaramuzzino Rosa, Goyenetche Juan, Lara Bruno; Mujica Claudio, Laddaga Juan; Ramos Emiliano y Vercelli Natalia. Asimismo a Borzone Horacio y D´Alfonso Carlos por colaborar durante toda la campaña de muestreo.
El trabajo científico completo se encuentra aceptado y en prensa para ser publicado en la Revista Quebracho. Asimismo se incorpora información de dos resúmenes expandidos presentados en el CONFLAT y JOTEFA 2023. Las actividades fueron llevadas a cabo en el marco del proyecto de investigación 03-JOVIN-100A denominado “Reemplazo de pastizales con forestaciones: Impacto sobre la vegetación natural en el centro-sur de la provincia de Buenos Aires”
Autor: Por Germán M. Milione de la cátedra de Dasonomía de la Universidad Nacional del Centro de la provincia de Buenos Aires.