Un equipo de investigadores de CORFONE SA y el INTA EEA Bariloche (IFAB – INTA-CONICET), compuesto por Javier del Vas, Mario Pastorino, Francisco Calvi, Santiago Varela, Alejandro Aparicio, María Marta Azpilicueta, Fabián Jaque, Fernando Umaña y Fabián Fernández, reflexiona sobre la estrecha relación entre producción y cuidado ambiental. Señalan que ambos aspectos son inseparables en los sistemas naturales, destacando que la responsabilidad ambiental no solo es una cuestión ética, sino también clave para garantizar la sostenibilidad y productividad a largo plazo.
RIO URUGUAY (28/9/2024).- La Corporación Forestal Neuquina (CORFONE), una sociedad anónima de la Provincia de Neuquén, es la mayor empresa forestal de la Patagonia. En sus 50 años de historia ha logrado desarrollar una integración vertical casi total en la cadena productiva del pino, ya que incluye los eslabones de viverización, implantación, manejos intermedios (i.e. podas y raleos), aprovechamiento, transformación primaria y secundaria de la madera (i.e. aserrado y secado) y hasta la producción de casas normalizadas.
Su desempeño tiene un fuerte impacto social en el interior neuquino, fundamentalmente por la generación de empleo formal en localidades pequeñas con escasas alternativas laborales (i.e. Junín de los Andes, Aluminé y Las Ovejas), contribuyendo así al arraigo.
Pero también derrama oportunidades hacia productores rurales y proveedores de servicios como logística y transporte, y beneficia a la sociedad en general a través delabastecimiento de leña al plan calor de la provincia. El desarrollo empresario de CORFONE siempre tuvo como norte un profundo compromiso social, pero en los últimos años ha desarrollado además una decidida responsabilidad ambiental.
El incendio
En diciembre de 2021 dos rayos caídos sobre bosque nativo iniciaron un incendio rural catastrófico que quemó pastizales, plantaciones de pino y bosque natural. De las 4.151 hectáreas quemadas, 2.275 ha se ubican en el predio Lote 39, campo situado al sur oeste del Departamento Aluminé (Neuquén), propiedad de CORFONE SA (Fig. 1).

Según la evaluación por imágenes de la Dirección General de Recursos Forestales de Neuquén, se perdieron 452 ha de pinares, y de acuerdo con el inventario forestal nacional de bosques nativos elaborado por CIEFAP-MAyDS(2016), también resultaron afectadas 1.159 ha de bosque de ñire (Nothofagusantarctica), 258 ha de bosque de araucaria (Araucaria araucana), 83 ha de bosque de lenga (Nothofaguspumilio) y 189 ha de bosque mixto de araucaria y lenga, con grados de severidad variables (Fig. 2).
Luego de esta evaluación, CORFONE decidió no solo aprovechar la madera de los pinos quemados en la medida de lo posible y recomponer los stocks perdidos, sino también iniciar un programa de restauración del bosque nativo afectado. Para ello solicitó la colaboración del INTA Bariloche y en conjunto elaboraron una planificación estratégica de ejecución inmediata y con un horizonte de mediano plazo.
Un proyecto de restauración ecológica
A los pocos días de terminado el incendio, en febrero de 2022 se llevó a cabo una evaluación a campo y se definieron las líneas de acción prioritarias, incluyendo la reforestación. Aprovechando la disponibilidad de plantines de araucaria y lenga de origen genético adecuado para el área en el vivero Luis Alberto Puel de Villa Pehuenia, se hicieron las primeras plantaciones en abril del mismo año.
A una densidad de 480 plantas por hectárea, con ambas especies en partes iguales,se reforestaron 3,6 ha de bosque mixto. También se forestaron dos clausuras de 0,25 ha cada unadelimitadas por alambrado de 7 hilosa fin de evaluar la eventualherbivoríapor parte de animales domésticos.
Además, a modo de ensayo, se realizó una siembra directa de araucaria. En el transcurso del invierno de 2022 se presentó a la Provincia (Ley Provincial 2780)un proyecto formal de restauración, y con su aprobación se consiguió apoyo financiero correspondiente a la Ley Nacional 26.331.
El proyecto de restauración aprobado tiene metas a 10 años y objetivos a 3 años, y está organizado en cinco módulos:
- Restauración pasiva
- Restauración activa
- Infraestructura para prevención de incendios
- Difusión
- Monitoreo
Restauración pasiva
Ya en la primeraevaluación a campo se constató el inicio de un proceso de rebrote vigoroso y generalizado de los ñires quemados. Esto llevó a optar por una estrategia de restauración pasiva para los ñirantales en particular, haciendo foco en la reducción de la presión de ganado doméstico.
Si bien CORFONE no hace producción ganadera en el Lote 39, existe gran presión de uso pastoril por parte de sus vecinos, lo que determina la presencia eventual de vacas y caballos en el predio. Esto representa una amenaza relevante sobre la regeneración natural del ecosistema y sobre las reforestaciones, por ramoneo y pisoteo.
Al respecto se decidió restringir el ingreso de ganado a las superficies quemadas y recomponer los alambrados perimetrales, gran parte de los mismos quemados por el incendio.
Hasta la fecha, en el perímetro del predio se instalaron 6550 m lineales de alambrado nuevo de siete hilos, y se repararon otros 5303 m. También se instaló un boyero eléctrico de 3600 m en el interior del predio para restringir el paso al área quemada.
Asimismo, se prohibió la extracción de leña y madera del área quemada, para evitar procesos de erosión y aprovechar los legados biológicos (i.e. troncos quemados y otros restos del incendio)para facilitar la instalación de la regeneración natural y asistida.
Restauración activa
Con base en la experiencia de incendios previos y dada la afectación observada, se decidió una estrategia de restauración activa (i.e. con plantación) para los bosques compuestos por lengas y araucarias.
Asimismo, también se resolvió hacer intervenciones de enriquecimiento con araucaria en algunos ñirantales que contaban con presencia de la especie antes del incendio. Esta estrategia requirió delinear dos ejes de trabajo principales: el abastecimiento de plantas y la plantación.
Abastecimiento de plantas. La disponibilidad de plantines de especies forestales nativas en Patagonia es un cuello de botella para la restauración de bosques. Se decidió asegurar el abastecimiento de plantas al proyecto a través de la producción propia en el vivero de CORFONE de Junín de los Andes, sumando a la misma la compra eventual al vivero Puel, con el cual se estableció una colaboración con asesoramiento técnico.
A este vivero provincialel proyecto le compró 6.000 lengas y 6.000 araucariasen 2022, 2.000 lengas en 2023 y 5.000 lengas en 2024 (lenga de origen Batea Mahuida y araucaria de origen Villa Pehuenia). Una parte de estos plantines se plantó en las campañas de los tres años, y otra parte se repicó para su re-cría en el vivero de CORFONE.
A su vez, en 2022 CORFONE inició una producción de 24.000 araucarias (de origen Lote 39), sembrando directamente en contenedores de 265 cm3, con sustrato de compost de chips de madera de pino ponderosa (Fig. 3).

Plantación. Luego de la plantación de 1.750 lengas y araucarias en 2022 en forma previa al proyecto, en abril de 2023 se plantaron 5.992 lengas y 4.216 araucarias cubriendo 20 ha de bosque mixto quemado, con una densidad de plantación media de 510 pl/ha. La distribución fue al azar y procurando la protección de legados biológicos. En la campaña de 2024 se plantaron 17.528 araucarias y 5.018 lengas, cubriendo una superficie aproximada de 36 ha con una densidad aproximada de 627 pl/ha(Fig. 4).

Infraestructura para prevención de incendios
La velocidad del ataque inicial de un eventual foco es crucial para evitar el desarrollo de un incendio fuera de control. Por ello se decidió invertir en el mejoramiento de la infraestructura necesaria. Con cargadora frontal se realizó el mantenimiento y ensanche de 8 km de caminos interiores y se abrieron 2km de caminos nuevos.
Se instalaron dos alcantarillas para superar áreas de escorrentía y drenaje. También se construyó una casilla de vigilancia para avistamiento de incendios y se emplazó un tanque australiano de 100.000 litros en el ingreso al campo. Este reservorio de agua es de gran importancia ante eventuales incendios, y su dimensión permite la carga de un helibalde en vuelo.
Difusión
La restauración de bosques no es una actividad de interés individual sino social. Por otro lado, su desarrollo involucra períodos de varios años, por lo que la continuidad del proyecto es crucial para alcanzar las metas establecidas, y debe tenerse en cuenta que los continuadores suelen no ser los iniciadores del proyecto.
Esto determina la gran importancia del involucramiento de la comunidad local y regional en el proyecto. Para esto es necesario darlo a conocer y difundir sus beneficios mediante estrategias y acciones de diferentes alcances.
En el ingreso al predio Lote 39se estableció un cartel informativo del proyecto. Se elaboraron dos videos breves de difusión masiva ilustrando el proyecto y las actividades principales. Se organizó una plantación comunitaria de araucarias con alumnos de 4to y 5to año de la Escuela Agrotécnica de Aluminé, que incluyó un taller previo de preparación de la actividad (Fig. 5).
Se presentaron dos reportes científicos en el III Encuentro Nacional de Restauración Ecológica de la Argentina (Neuquén, 22 – 24.11.2023) y un post en Facebook institucional (https://facebook.com/100064599525677/posts/580979577398688/?mibextid=rS40aB7S9Ucbxw6v).

Monitoreo
La restauración de bosques es el paradigma del manejo adaptativo. El manejo adaptativo es una táctica de la toma de decisiones en la gestión de los recursos naturales basada en un proceso de aprendizaje continuo y simultáneo con la ejecución del proyecto. Es un enfoque dinámico y flexible que permite adaptarse a cambios y nuevas informaciones para mejorar la gestión de ecosistemas. Esto significa que las técnicas y métodos empleados no son fijos, sino que se ajustan y mejoran continuamente a medida que se obtiene nueva información sobre cómo los sistemas biológicos responden a diferentes intervenciones.
En el contexto de la restauración de bosques, este enfoque permite que las estrategias de recuperación sean más efectivas a largo plazo, ya que pueden adaptarse a condiciones cambiantes y a la variabilidad natural de los ecosistemas forestales.
Con la información de los resultados intermedios se ajustan los próximos pasos que arrojarán nuevos resultados con los que se ajustarán las siguientes actividades, en un círculo virtuoso que permite avanzar hacia la meta trazada. En este esquema, el monitoreo del proyecto resulta esencial.
En marzo de 2023 se llevó a cabo el primer relevamiento de campo. Por un lado, se relevó la supervivencia de la plantación de araucaria y lenga de 2022 a través de parcelas temporales, en las que se registró una supervivencia del 91 % para ambas especies y un 15 % de ramoneo en lenga. A su vez, se evaluó la siembra directa de araucaria, que resultó en un éxito de instalación del17 %.
Por otro lado, se inició elmonitoreo del bosque natural quemado para establecer la línea de base y ganar información sobre su respuesta post-incendio.Este monitoreo se lleva a caboa través de un muestreo estratificado por tipos forestales según el mapa del segundo inventario forestal nacionalde bosques nativos.
En 2023 se establecieron 40 parcelas permanentes circularescon una cobertura del 0,2 % de la superficie total de bosque quemado. Se registraron datos de estructura horizontal pre-incendio, grado de afectación, regeneración (seminal y vegetativa), cobertura, signos de erosióndel suelo y signos de presencia y afectación por ganado.
Los resultados del primer relevamiento (a 1 año del incendio) mostraron una alta severidad de afectación por el fuego en la generalidad de las áreas quemadas, impactando sobre el suelo, el sotobosque y la componente arbórea de manera total. La recuperación de la cobertura herbácea era incipiente, pero aún perduraba el suelo mayormente desnudo y sin estructura.
Tal cual lo esperado, el rebrotede los ñires era generalizado(promedio de 1065 á/ha rebrotados), mientras que las lengas quemadas no rebrotaron, y asimismo no se encontró ninguna plántula de estas especies. Las araucarias tienen estructuras morfológicas de resistencia al fuego, por lo que se esperaba que una proporción de los árboles quemados (no los calcinados) mostrara indicios de supervivencia y potencial recuperación.
Las “yemas verdes” en las puntas de algunas ramas, por ejemplo, son indicativas de supervivencia, pero resultaron poco visibles al año del incendio, por lo que el registro que hicimos de este fenómeno es incierto. Por otro lado, se verificó la existencia de rebrotes epicórmicos en la especie, pero con una frecuencia de solo 23 á/ha (Fig. 6).
Asimismo, si bien se encontraron algunos piñones germinados, su número fue despreciable. Prácticamente no se hallaron plántulas de pino en el bosque natural quemado.
La presencia de ganado pudo comprobarse, así como su efecto de ramoneo de los rebrotes de ñire, que de todos modos impactó solo sobre el 18% de las plantas rebrotadas, lo que parece no comprometer su supervivencia.
En marzo de 2024 se llevó a cabo el segundo relevamiento del plan de monitoreo. En esta ocasión se relevó la supervivencia y altura inicial de las plantas de araucaria y lenga plantadas en 2023.
Se realizó un muestreo sobre 200 plantines marcados al momento de la plantación, lo que representa una intensidad de muestreo del 2 % del total plantado. Se identificaron 40 grupos de 5 plantas con etiqueta y estaca georreferenciada.
La supervivencia de las lengas fue del 93,1 %, con un 32,6 % de las plantas supervivientes afectadas por ramoneo de vaca. La altura media de las lengas fue de 56,06 cm. La supervivencia de las araucarias fue total y ninguna mostró signos de ramoneo. Su altura media fue de 24,18 cm.
Asimismo, se volvieron a relevar las 40 parcelas permanentes establecidas en el bosque natural. Estos datos están aún sin procesar, pero pudimos confirmar la persistencia del rebrote de ñire y la falta total de regeneración de lenga, así como también una mayor cobertura del suelo por distintas herbáceas.
Producción y cuidado ambiental, dos caras de una misma moneda
La producción en sistemas naturales implica una responsabilidad en el cuidado del ambiente, no sólo por razones éticas sino también productivas.
La conservación de la naturaleza no puede circunscribirse a las áreas naturales protegidas, así como los ecosistemas naturales no pueden excluirse de los sistemas de producción. Compatibilizar ambos intereses es esencial para un desarrollo sustentable.
Autores:
Javier del Vas1, Francisco Calvi1, Fabián Fernández1
Mario Pastorino2, Santiago Varela2, Alejandro Aparicio2, María Marta Azpilicueta2, Fabián Jaque2, Fernando Umaña2,
(1) CORFONE SA
(2) INTA EEA Bariloche, IFAB (INTA – CONICET)
Este artículo forma parte del espacio mensual de la REDFOR.ar, en ArgentinaForestal.com, que busca divulgar y generar debate sobre la problemática forestal del país. Las opiniones pertenecen a los autores.